7 pasos efectivos para cambiar malos hábitos

¿Por qué es que hay cosas que sabemos que no son buenas para nosotras, y aunque tratamos de cambiarlas tantas veces, siempre volvemos a caer en el hábito y no logramos cambiarlo?


Tratar de cambiar un hábito a la fuerza no es suficiente porque nuestras mentes "son poderosas". Cuando nuestra mente percibe que que las cosas cambian, no le gusta y quieren volver a lo cómodo y a lo que la hace sentir bien. ¡Pero hacer esos cambios que realmente queremos y romper nuestros malos hábitos si es posible!

1. Toma la decisión

No es suficiente decir: “tendría que…” Todos sabemos que hay cosas que tendríamos que hacer. El primer paso para lograr cambiar un hábito es tomar la decisión de que realmente NO lo vamos a aceptar más en nuestras vidas. Comprometerse a ese cambio sin importar lo que pase o cuán difícil sea. ¡No hay otra opción!

2. Vincula dolor al mal hábito

Una vez que hemos tomado la decisión, hay que vincular en nuestra mente ese mal hábito con dolor. Esto es un prerrequisito fundamental. ¿Cómo se logra? Cerra los ojos y pensa que pasaría si no cambiaras ese hábito. ¿Cuáles son las consecuencias en un año? ¿En dos años? ¿En 10 años?

Imagina el futuro con ese hábito como si estuviera pasando ahora, vivílo en tu mente como si fuera una película en primera persona. Es importante que lo imagines en primera persona, no lo veas como si fueras otra persona viéndolo. Tenes que sentir el dolor. Tu mente no sabe la diferencia entre algo que te imaginas vívidamente o algo que realmente pasa. Si lo imaginas vívidamente, tu mente va a hacer ese vínculo y conexión de dolor al habito malo y va a querer evitar el dolor.

3. Vincula placer al nuevo hábito

Una vez que nuestra mente asocia el mal hábito con dolor, hay que enseñarle a nuestras mentes a asociar el nuevo habito que queremos tener con placer. Cerra los ojos y visualizate teniendo éxito, tendiendo ese hábito bueno en vez del malo (por ejemplo comiendo saludable, haciendo ejercicio, sonriendo en vez de gritando, o cualquier cosa que quieras lograr).

Sentí el placer que tendrías al hacerlo. ¿Que significaría para vos y tu futuro si lograras cambiar ese hábito? ¿Qué sentirías vos al lograrlo? ¿Que significaría para tu esposo? ¿Para tus hijos? Imaginate que está pasando ahora vívidamente. Sentí que ya lo lograste.

4. Entendé que es lo que provoca tu mal hábito

Reconocer que causa el mal hábito es fundamental para superarlo.

Si comes chocolate cuando estás en casa, regalalo a alguien y no tengas más chocolate en casa. Si lo primero que haces cuando te sientas es agarrar el control remoto del televisor, esconde el control remoto en un armario en una habitación diferente. Facilitá la tarea de romper los malos hábitos evitando las cosas que los causan.

5. Planea como lo vas a lograr

Si lo que queres cambiar es cuidar tu cuerpo haciendo ejercicio regularmente, planea cuando vas a hacer ejercicio. Si lo que quieres lograr es comer saludable, planea con anticipación que vas a cocinar y que comida vas a comprar y que vas a hacer cuando estés en una cumpleaños.

Si ya sabemos de antemano como lo vas a hacer, es mucho más fácil hacerlo cuando llegue el momento de la decisión.

6. Rompe el patrón

Si vez que estas por fallar o te está costando, rompe el patrón haciendo algo que confunda a tu cerebro. Por ejemplo, hace alguna cosa loca como mover los brazos rápidamente, o de buscar todas las cosas de un cierto color que estén en el cuarto. Tu cerebro se va a distraer y va a ser más fácil elegir el buen habito. ¡Realmente funciona!

7. Empezá ahora

Si esperas para empezar que llegue el lunes, o la semana que viene, o el mes que viene, o el primero de enero no va a funcionar ¡Empezá ahora!

La fuente de nuestra fuerza

Al enfocarnos en cómo queremos ser nosotras mismas y decidir como vamos a actuar en nuestras vidas, seremos más felices y podremos lograr mucho más de lo que soñamos.

Antes de terminar, quiero compartir lo que en mi vida a sido la más grande ayuda para el crecimiento. Jesucristo y mi Padre Celestial estuvieron en todo momento acompañándome. En toda etapa de mi vida, aunque en muchos momentos no me di cuenta, estuvieron ahí guiándome constantemente. Son mi fuente de fe y esperanza en mi futuro personal y toda área de la vida. Se que me aman como te aman a ti también. Por eso, si estas teniendo dificultades para cambiar cierto mal hábito. Ora, contale a nuestro Padre Celestial de tus dificultades y pedile que te ayude. Él te dará la fuerza necesaria para hacer esos cambios.


Con cariño,

Analía


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